Un juez de distrito estadounidense, George Gallagher, presidente de la sala en la que se celebraba una vista en Fort Worth, Texas, en 2014, ordenó administrar hasta tres descargas eléctricas de miles de voltios a un acusado, ante la negativa de éste a declararse culpable o inocente durante su propio juicio.

El procesado, Terry Lee Morris, estaba acusado de haber solicitado sexo a una menor de 15 años de edad. Según informó este miércoles el diario The Washington Post, el juicio deberá repetirse, al haber considerado una corte de apelación que el comportamiento del magistrado violó los derechos constitucionales de Morris.

De hecho, el procesado no volvió a presentarse ante la corte para asistir a las siguientes sesiones del juicio y escuchar su sentencia, ante el temor de volver a ser sometido al mismo tratamiento.

Según detalla el Postlas descargas (de entre 50.000 y 70.000 voltios, durante ocho segundos cada una) fueron suministradas a través de un cinturón paralizante de seguridad que es legal colocar a determinados reos en ese condado, por si intentan escapar o se comportan de forma violenta.

En esta ocasión, sin embargo, y de acuerdo con la reconstrucción de los hechos publicada por el diario, que cita la resolución de la corte de apelaciones, el magistrado ordenó la primera descarga tras ordenar a Morris que se atuviese a “las reglas”.

Morris se había negado a declarar, alegando que tenía una demanda pendiente contra el propio magistrado y contra el que era entonces su abogado, y que deseaba ejercer su derecho a defenderse.

“Señor Morris, se lo advertiré una vez”, dijo Gallagher. “Si continúa con esos arrebatos, le expulsaré de la sala o usaré el cinturón de descargas contra usted”, añadió. “De acuerdo, señor”, respondió Morris.

“Ahora, ¿va a seguir las reglas?”, preguntó el juez. “Señor, le he pedido que se recuse”, indicó Morris, ante lo que el magistrado insistió: “¿Va a seguir las reglas?”. “Tengo una demanda pendiente contra usted”, insistió Morris.

“Dele”, ordenó entonces el juez al asistente, quien presionó el botón para aplicar la primera descarga. La escena se repitió de modo similar durante las dos veces siguientes, después de que Morris alegase que sufría “problemas mentales”, y de que denunciase que estaba siendo “torturado”.

Gallagher afirmó más tarde que había decidido recurrir al cinturón eléctrico debido a que el procesado se encontraba “muy agitado”, y a que temía que la situación se volviese violenta, poniendo en riesgo a los presentes en la sala.

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