Foto: Raúl Cañete ÚH.

La familia ahora está cerrando la ruta V “General Bernardino Caballero” en el kilómetro 78, donde está la base de la FTC. En el sitio hay una larga fila de vehículos aguardando cruzar y proseguir su viaje.

“Edelio no es un perro, es un ser humano y exigimos saber qué pasó con sus restos”, dijo Obdulia Florenciano, madre del policía, y amenazó con crucificarse mañana mismo, si no recibe datos de su hijo.

“Ahora ya nadie me va a hacer desistir de mi decisión de crucificarme, si al final de la jornada no tengo una respuesta sobre lo que pasó con mi hijo”, dijo la madre, en un cerrado guaraní y con la voz entrecortada por el llanto.

La mujer manifestó que ya es suficiente el sufrimiento al que es sometida por las autoridades del Ministerio del Interior y del Ministerio de Defensa, así como también de los miembros de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC).

Obdulia manifestó que desde que la comitiva policial-fiscal le entregó el escueto papel en que se pedía “entregar los restos a la familia”, ninguna autoridad les dijo cuál era la estrategia para confirmar o descartar la muerte del agente policial.

Al día siguiente, familiares y amigos se instalaron frente al Batallón de Ingeniería Nº 3, Coronel Félix Cabrera, en la zona de Arroyito, para exigir a las autoridades respuestas sobre la ubicación del cadáver del joven.

Miembros de la FTC se movilizaron con más fuerza desde la última semana. Ante los medios de prensa, realizaron disparos aéreos y por tierra, como si hubiera un enfrentamiento, pero finalmente explicaron que solo fueron tiros de hostigamiento.

COMENTARIOS