Con el deseo de lograr su clasificación a la Segunda Fase de la Copa Sudamericana, General Díaz recibió este miércoles al Barcelona en el Feliciano Cáceres.

El primer tiempo fue chato, con mucha marca y pocas acciones frente a los arcos. No parecía que se jugaba una clasificación, sino parecía un partido por el campeonato local en el Feliciano Cáceres.

La visita mostró algunas cosas interesantes al arranque del primer tiempo. Tuvo la iniciativa, encontró algunos desajustes en el fondo local, pero con el paso de los minutos General Díaz pudo equilibrar el trámite.

El cotejo se hizo trabado, muy táctico, no existió buena circulación del balón. Ni la pelota parada causó peligro en las áreas. Se vieron más tarjetas amarillas que situaciones concretas para marcar. Al equipo luqueño le faltó animarse más, ser más atrevido.

El segundo tiempo fue totalmente diferente al primero y el cuadro de Francisco Arce encontró el gol por intermedio de un gran tiro libre de Matías Espinoza a los 47′. El joven zurdo ejecutó de gran manera la pena y puso el balón en el ángulo del conjunto ecuatoriano.

El tanto obligó a los ecuatorianos a salir y dejar espacios en el fondo. El entrenador Guillermo Almada movió sus piezas de inmediato. El partido se hizo más interesante.

Volvió a llegar General Díaz a los 56’. Un potente remate de Ocampo exigió al máximo a Mendoza. No obstante, el marcador se emparejó a los 60’. Juan Dinenno puso el 1-1 de cabeza tras hacer su primer contacto con la pelota.

El compromiso tuvo un giro favorable a los 69′ para el elenco paraguayo, cuando el juez Patricio Loustau sancionó una mano penal del defensor Ariel Nahuelpán. La determinación fue algo rigurosa, pero Rogerio Leichtweis no desaprovechó la pena máxima y puso al frente a las Águilas (2-1).

Las cosas se complicaron para el equipo local a los 86’ con la expulsión por doble amarilla de Cristian Martínez. El triunfo no estaba garantizado más aún luego de los cinco minutos de adición que ordenó el árbitro.

La desesperación del Barcelona lo obligó a instalarse en territorio paraguayo sin muchas ideas; sin embargo, la defensa se mostró segura y ordenada para asegurar la primera victoria en el año y la clasificación a la siguiente ronda de la Copa Sudamericana frente a un equipo que partió como favorito en la previa.

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