El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, decidió recurrir a Twitter para iniciar un “diálogo” directo con su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, que todavía no le contestó.

En agosto del año pasado, Maduro propuso una conversación telefónica con Trump, pero Washington negó esa posibilidad. En una declaración pública, la Casa Blanca señaló entonces que Trump solo hablará con Maduro “cuando se restablezca la democracia” en el país caribeño.

Mientras Venezuela se vacía de sus habitantes por la terrible crisis económica, Maduro y altos funcionarios de su gobierno como el fiscal general Tarek William Saab denuncian un supuesto plan para una “invasión militar” desde la vecina Colombia, orquestado por Washington. “Se está planeando (…) el bombardeo militar, la invasión militar, la ocupación a sangre y fuego de un país pacífico como Venezuela”, dijo Saab la semana pasada, acusación negada por Bogotá.

Estados Unidos ya ha impuesto sanciones financieras contra Venezuela, prohibiendo a sus ciudadanos y empresas negociar deuda emitida por el gobierno de Maduro y la estatal petrolera PDVSA y durante una gira por América Latina, el jefe de la diplomacia estadounidense, Rex Tillerson, asomó la posibilidad de aplicar sanciones a las exportaciones de crudo de Venezuela, fuente de 96% de sus ingresos.

Por su parte Maduro aseguró que viajará en abril a Lima por la Cumbre de las Américas, a la que asistirá Trump, pero el gobierno de Perú adelantó que no permitirá el ingreso a su país del mandatario socialista, al que acusa de quebrar el orden democrático.

El heredero de Hugo Chávez buscará la reelección en los comicios presidenciales adelantados para el próximo 22 de abril, mientras que la oposición analiza marginarse por considerar que no existen condiciones que garanticen un proceso limpio.

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