El atacante de la escuela en Parkland, Nikolas Cruz, fue imputado este miércoles por un gran jurado con 34 cargos por homicidio premeditado e intento de asesinato.

La retahíla de imputaciones se conocen tres semanas después de que Cruz entrara a la secundaria Marjory Stoneman Douglas disparando su rifle AR-15 contra todos cuantos encontraba en su camino. Su ataque dejó 14 adolescentes y tres profesores muertos y 14 estudiantes más heridos.

El caso va a ser llevado por el fiscal estatal Michael J. Satz. El joven de 19 años podría enfrentar incluso la pena de muerte, pero Satz se negó a informar si la solicitará.

Este miércoles, el gran jurado entrevistó a James y Kimberly Snead, la pareja que lo acogió en su casa a Cruz tras la muerte de su madre adoptiva Lynda Cruz en noviembre pasado. Pero los abogados aseguraron que los Snead no podían dar detalles de lo conversado en la sala.

Además, escucharon otros testimonios antes de anunciar la decisión sobre los cargos que se imputarían a Cruz.

Poco después de la masacre, Cruz se declaró culpable del tiroteo. La corte de Fort Lauderdale recomendó entonces que se mantuviera encarcelado y sin posibilidad de pagar una fianza.

Documentos de la cárcel publicados este miércoles y citados por el diario The Washington Post revelan datos del comportamiento de Cruz los días siguientes a su arresto. Reportan que se le ha visto aislado aunque menos de una semana después de la masacre fue visto riéndose, asegura el Post citando reportes de la Oficina del Alguacil de Broward.

Detallan que no se le permite interactuar con otros reclusos “por su propio bien” y que solo se relaciona con sus abogados –y por quienes parecían ser psiquiatras– y las autoridades de la prisión, pero siempre bajo vigilancia. También se ha visto a su hermano Zachary un par de veces, según el reporte de visitas.

El abogado público encargado de la defensa de Cruz, Howard Finkelstein, dijo al Post que no tenía comentarios sobre la acusación mas que su oficina está dispuesta a declararse culpable “inmediatamente” a cambio de que le den cadena perpetua sin derecho a libertad condicional. Considera que por todas las alarmas que dio Cruz antes de cometer la masacre –y que no fueron atendidas por la policía– no sería justo sentenciarlo a muerte.

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