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Se trata de un eclipse solar que tuvo lugar hace 3.224 años. Es la referencia a un fenómeno astronómico de este tipo más antigua que se conoce.

El pasaje aparece en el libro de Josué (versículos 12 y 13 del capítulo 10). El texto dice así:

Entonces Josué habló á Jehová el día que Jehová entregó al Amorrheo delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de los Israelitas: Sol, detente en Gabaón; Y tú, Luna, en el valle de Ajalón. Y el sol se detuvo y la luna se paró hasta tanto que la gente se hubo vengado de sus enemigos. ¿No está aquesto escrito en el libro de Jasher? Y el sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró á ponerse casi un día entero

Desde hace tiempo se sospechaba que el pasaje en realidad no es una licencia poética, sino la descripción de un fenómeno real. Esa hipótesis se apoya en el hecho de el pasaje proviene de una traducción el inglés realizada en 1611 en la denominada Biblia del Rey Jacobo. La traducción del hebreo no es del todo correcta, y en lugar de aludir al que el Sol y la Luna se detuvieron, se puede interpretar como que dejaron de hacer lo que hacen normalmente.

El problema es que nadie hasta ahora había podido confirmar que realmente se produjo un eclipse en las fechas a las que alude el pasaje, que corresponden al éxodo de los israelitas a Canaan y su victoria sobre los Amoritas (en algún momento entre los años 1500 y 1050 antes de Cristo).

Una nueva serie de cálculos astronómicos realizados por un grupo de investigadores de la Universidad de Cambridge ha logrado fijar la fecha de un eclipse que coincide perfectamente no solo de la Biblia, sino con los registros históricos de los faraones del antiguo Egipto. El eclipse, de tipo anular como el que tuvo lugar el 21 de agosto de 2017, se produjo exactamente el 30 de octubre del año 1207 y fue perfectamente visible desde Canaan.

Si se aceptan los cálculos, el dato no solo es el primer registro documentado de un eclipse en la historia de la humanidad, sino que servirá para datar con una precisión de un año los reinados del faraón Ramsés II y su hijo Merenptah.

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