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Rusia vetó este viernes un último intento de mantener vivo a última hora el mecanismo internacional que desde 2015 investiga la responsabilidad de los ataques con armas químicas en Siria.

Tras vetar este jueves una resolución de EEUU para prorrogar un año el mandato de los investigadores, la delegación rusa en el Consejo de Seguridad de la ONU volvió a hacer este viernes lo mismo con una propuesta de Japón para extenderlo un mes y dar así más tiempo para un compromiso.

“Las acciones de Rusia hoy y en las últimas semanas han estado diseñadas para retrasar, distraer y para derrotar la rendición de cuentas por los ataques con armas químicas en Siria”, dijo la embajadora estadounidense, Nikki Haley.

El texto japonés recibió doce votos a favor, una abstención y dos votos en contra, de Bolivia y de Rusia.

La falta de acuerdo en el Consejo de Seguridad supone por ahora el fin del mecanismo conjunto de la ONU y la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), conocido por las siglas inglesas de JIM, y que se puso en marcha en 2015 con el apoyo de todas las potencias.

Los expertos han responsabilizado de ataques químicos tanto al régimen sirio como al Estado Islámico (ISIS) en varios informes, que en los últimos meses han sido muy criticados por Rusia.

El último, dado a conocer a finales de octubre, señaló a Damasco como responsable del ataque del pasado abril en la localidad de Jan Shijún, que dejó más de 80 muertos y llevó a EEUU a lanzar decenas de misiles contra la base del Ejército sirio desde la que, según Washington, se organizó la acción.

Rusia, mientras tanto, ha insistido en todo momento en que el régimen de Bashar al Assad no tuvo nada que ver y ha acusado al JIM de estar al servicio de Occidente y de la oposición siria.

El embajador ruso, Vasili Nebenzia, insistió hoy en que el mecanismo se ha descalificado con su “investigación ficticia” sobre Jan Shijún y dijo que no aceptará una extensión del mecanismo a menos que “se rectifiquen sus defectos esenciales”.

El jueves, Rusia había propuesto su propio texto para mantener el JIM, pero introduciendo cambios importantes en su mandato y ordenando un nuevo análisis sobre Jan Shijún, lo que fue rechazado por una clara mayoría del Consejo.

Pese a que varias delegaciones consideraban el voto de hoy como la última oportunidad de preservar el JIM, algunos países llamaron a continuar con las conversaciones para tratar de lograr un acuerdo.

Suecia, por ejemplo, solicitó discusiones a puerta cerrada esta misma noche para seguir explorando un posible compromiso.

“El voto de hoy es desastroso. No puede ser la última palabra”, defendió por su parte el embajador francés, Francois Delattre, quien insistió en que su país “no se va a resignar” ni va a “tirar la toalla”.

La de hoy fue la undécima vez en que Rusia utilizó su derecho de veto para frenar una acción del Consejo de Seguridad sobre la guerra en Siria y su tercer “no” en las últimas semanas a la prolongación del JIM.

La discusión en torno a esta investigación ha supuesto el enésimo choque en la ONU entre Rusia, de un lado, y EE.UU. y sus aliados, del otro, desde que comenzó la guerra siria, y un nuevo cruce de duras acusaciones.

La fractura se produce mientras se preparan nuevas conversaciones de paz sobre Siria y con Rusia, Turquía e Irán tratando de asumir más protagonismo para intentar poner fin a la guerra.

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