Adepto de la experimentación, el cineasta Steven Soderbergh presentó en la Berlinale su película “Unsane”, filmada con un iPhone, mostrándose dispuesto a abrir un nuevo capítulo en su carrera y demostrar que los celulares pueden tener su lugar en el séptimo arte.

Es una época fascinante para hacer películas. Ya me hubiese gustado contar con un objeto así cuando tenía 15 años“, afirmó el miércoles en rueda de prensa el director de “Ocean’s Eleven“.

El cineasta estadounidense, de 55 años, no es el primero en filmar una película con un teléfono celular: Sean Baker (“The Florida project“) grabó un día de dos transexuales en “Tangerine” (2015), alegando motivos presupuestarios.

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El año pasado, el francés Michel Gondry rodó también un corto de 11 minutos, “Detour“, a pedido de Apple.

Pero Soderbergh es el primero que se muestra convencido y dispuesto a repetir la experiencia: la semana próxima empezará un nuevo rodaje con las mismas condiciones.

Entre sus ventajas, el cineasta citó un rodaje más corto (dos semanas), un equipo más reducido y menos tiempo también entre los ensayos y la filmación. Pero también destacó varios puntos negativos, como las vibraciones a las que es sensible el celular y la profundidad de campo, que debe ser trabajada después.

En el psiquiátrico

Unsane“, presentada fuera de competición en el Festival de Berlín, cuenta la historia de Sawyer Valentini, interpretada por Claire Foy, la reina Isabel en la serie “The Crown”.

Recientemente instalada en Pensilvania, la joven, que vive sola, es encerrada en un psiquiátrico. Allí, se cruza con un hombre al que acusa de perseguirla desde hace varios años. ¿Es solo producto de su imaginación (como sugiere el título de la película) o es cierto?

El thriller es angustiante de principio a fin, con una luz interior que acentúa el aspecto sórdido de la institución psiquiátrica. Pero es difícil percatarse a simple vista de que el filme ha sido rodado con un teléfono.

Este retrato de una mujer supuestamente acosada refleja además el debate de actualidad sobre el consentimiento en las relaciones sexuales entre hombres y mujeres, desatado desde el escándalo Weinstein en Hollywood.

El filme es a la vez una crítica acérrima de la psiquiatría y del negocio de los seguros médicos en Estados Unidos, un tema ya abordado en “Efectos secundarios” por Soderbergh en 2013, antes de anunciar que se retiraba del cine.

El director cambió desde entonces de opinión y se consagró sobre todo a las series: “The Knick“, sobre los inicios de la cirugía con Clive Owen y más recientemente “Mosaic”, con Sharon Stone.

Volví a apreciar la dirección cinematográfica gracias a “The Knick”. Había confundido mi frustración hacia la industria del cine con mi trabajo de cineasta“, dijo.

Ganador a los 26 años de la Palma de Oro del Festival de Cannes por “Sexo, mentiras y cintas de video” (1989), Soderbergh ha tratado a lo largo de su carrera de emanciparse de la lógica de los estudios y ha alternado películas taquilleras con obras más experimentales.

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