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Un informe asegura que los rescatistas mataron a Julen

El dueño del pozo presentó un documento técnico en el que afirma que una herramienta usada durante el rescate golpeó en la cabeza y mató al chiquito.

La investigación judicial sobre el caso de Julen Roselló, el nene de dos años que murió al caer a un pozo en la localidad española de Totalán, intenta determinar si fue un homicidio imprudente o no. En este marco, el dueño del terreno y uno de los principales acusados, David Serrano, presentó un informe que trata de demostrar que Julen no falleció como consecuencia de su caída sino que fue víctima de los impactos sobre su cabeza de una herramienta que emplearon los bomberos para tratar de sondear el lugar.

La autopsia estableció que Julen murió minutos después de la caída a causa de politraumatismos encontrados en distintas partes de su cuerpo, en especial por un traumatismo en la cabeza, que los forenses atribuyeron a la caída por el pozo de 25 centímetros de diámetro .

Según publicó el diario El Mundo, el informe de la defensa que fue redactado por el arquitecto Jesús María Flores establece que una piqueta -una varilla de metal de un metro de largo con un punta en forma de gancho– usada para medir la profundidad del tapón de piedras y arena que se formó sobre el nene el domingo pudo ser lo que ocasionara el traumatismo craneoencefálico fatal.

El informe explica que Julen cayó de pie y con la cabeza entre sus brazos, por lo que habría estado protegida. Según el documento, los bomberos dejaron caer diez veces la piqueta desde distintas alturas para penetrar el tapón.

Al extraerla por última vez, cerca de las 21 del día del incidente, se recogieron de su extremo “ocho pelos pertenecientes al menor, 3 de ellos con raíz telógena”.

“Nos lleva a preguntarnos qué otra tesis alternativa a la del impacto directo contra la cabeza del menor puede llegar a explicar la presencia de esos restos biológicos en la punta de la piqueta”, señala la defensa.

“Los padres le escucharon llorar durante 30 segundos y es imposible que el niño se golpease con la cabeza puesto que cayó de pie. Podría ser que los impactos de esa piqueta le provocasen el traumatismo que provocó su muerte”, indicó el abogado de Serrano, Antonio Flores.

Ese fatídico 13 de enero, Serrano, que es la pareja de una prima del padre de Julen, había invitado a sus familiares a comer una paella en el terreno.

El hombre aseguró que tapó el pozo con bloques de hormigón que tenía para levantar un muro de contención ante posibles desprendimientos en el terreno montañoso.

“Yo veía que alguien podía meter un pie y partírselo, pero jamás en la vida pensé que cabría un niño, eso jamás en la vida me lo voy a perdonar”, afirmó en una conferencia de prensa.

Las conclusiones del informe de la defensa

Primera: “Julen se precipitó por un sondeo de prospección de agua, de pie y con los brazos en alto, hasta detenerse a unos 73 metros de profundidad , donde quedó encajado o se topó con un lecho que detuvo su caída. Un objeto en caída libre desde 73 metros de altura tarda aproximadamente 3.85 segundos en llegar al suelo. Algunos de los presentes declaran haber oído llorar al menor durante más de 30 segundos tras precipitarse lo que respalda la tesis de que sobrevivió a la caída”.

Segunda: “La caída fue inicialmente rápida, pero se fue ralentizando a medida que aumentaba el rozamiento que ejercía el menor contra las paredes de la perforación por efecto del enrollamiento de su ropa en torno a cabeza y brazos. Este hecho debió propiciar necesariamente la aparición de una sobrepresión bajo su cuerpo, a modo de émbolo, lo que a su vez también contribuyo a la desaceleración del cuerpo en su caída. Esta hipótesis es compatible con las declaraciones del padre y de la tía del menor que describieron el sonido durante la caída como de succión”.

Tercera: “A medida que el menor descendía iba desprendiéndose arena, tierra y pequeñas piedras de las paredes de la perforación debido al rozamiento. Este material cayó junto con él, las piedras de mayor tamaño primero (2-3cm) y los áridos después, hasta que finalmente se depositaron sobre el conjunto monolítico que formaban el “rosco” de ropa enrollada en torno a su cabeza y brazos, junto con sus manos que asomaban por el hueco central. Se ha estimado que esta capa de arena, tierra y pequeñas piedras, que conformaba lo que acabó conociéndose como el “tapón”, tenía un espesor de entre 10 y 15cm en las primeras horas”.

Cuarta: “Los forenses dictaminan que el fallecimiento del menor se produjo como consecuencia de un traumatismo cráneoencefálico severo que afectó a la zona temporal y frontotemporal, el mismo día 13/01/2019. Esa zona lateral de su cabeza difícilmente pudo recibir un impacto de esa magnitud durante la caída habida cuenta de que en todo momento quedaba protegida por los brazos y encapsulada en el interior del “rosco” de ropa. Asimismo, la posibilidad de que una piedra de mayor tamaño cayese con posterioridad, atravesase tierra, ropa y manos y golpease la cabeza del menor situada a unos 25-30cm de profundidad bajo la superficie visible del tapón es altamente improbable debido a lo expuesto anteriormente”.

Quinta: “Las actuaciones con la piqueta, 10 impactos en total, entre las 17.30 y las 21.00 horas del día del incidente es lo único que físicamente pudo producir las heridas en la cabeza y cráneo del menor Julen Roselló. Este útil, una suerte de lanza de más de un metro de longitud, fabricada artesanalmente a partir de un barra de acero corrugado de 25mm de diámetro con un extremo acabado en punta y de unos 8kg de peso fue empleado por primera a vez en torno a las 17:30 horas del Domingo, unas cuatro horas después del incidente. Fue descolgada hasta el fondo del pozo atada a una cuerda y acompañada por la cámara robotizada. Una vez que se produjo la primera toma de contacto del útil con la superficie del tapón, la piqueta fue elevada desde el fondo y dejada caer en repetidas ocasiones y desde diferentes alturas que variaron desde los 0,60m de las primeras actuaciones hasta los cerca de dos metros de altura de las cuatro últimas. Este informe ha podido acreditar que se produjeron un total de 10 impactos violentos en los que la piqueta perforo la superficie del tapón pudiéndose establecer que las cuatro últimas penetraron al menos 35cm en su interior, distancia superior a la que se encontraba la cabeza del menor, con una fuerza de 50 kilos en punta. El hecho de que tras extraer la piqueta por última vez, en torno a las 21.00 del día del incidente, se recogiesen de su extremo ocho pelos pertenecientes al menor, tres de ellos con raíz telógena, nos lleva a preguntarnos, ¿qué otra tesis alternativa a la del impacto directo contra la cabeza del menor puede llegar a explicar la presencia de esos restos biológicos en la punta de la piqueta?”

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